Decenas de miles de ancianos chinos enviudados están desafiando las costumbres tradicionales que dictan que deben ser fieles a su pareja incluso después de que la muerte los separe. Las mujeres en especial están rompiendo las ligaduras del pasado, haciendo caso omiso de lo que otros piensen y lanzándose a la búsqueda de pareja de maneras a veces poco convencionales.
Wang Binyan tiene una cita a ciegas y quiere tener el mejor aspecto posible. Con cuidado, se alisa las arrugas de la ropa y se pone un poco de maquillaje. A sus 68 años, espera poder encontrar esta vez a su hombre ideal.

Wang vive sola en la ciudad de Qingdao, provincia de Shandong. Su marido falleció en 1995 y sus hijos hace tiempo que han hecho sus propias vidas. Rompiendo osadamente con la tradición, la han animado a que encuentre un segundo esposo a su edad.

El centro para la tercera edad de la ciudad también ha estado actuando como celestina, organizando encuentros con hombres mayores. Durante el último año, la señora Wang se ha citado con 16 hombres, pero todos han resultado futiles, lo cual comienza a desanimarla.

“Estoy deseando encontrar el amor verdadero. Espero poder encontrar a alguien que me ponga en primer lugar y yo haré lo mismo por él. Pero la mayoría de los hombres sólo buscan a alguien que los cuide. Estoy muy decepcionada”, suspira Wang.

Rompiendo con la tradición

Decenas de miles de ancianos chinos enviudados están desafiando las costumbres tradicionales que dictan que deben ser fieles a su pareja incluso después de que la muerte los separe. En especial las mujeres están rompiendo las ligaduras del pasado, haciendo caso omiso de lo que otros piensen y lanzándose a la búsqueda de pareja de maneras a veces poco convencionales.

Un caso es el de la tienda Ikea en Shanghái, cuya cafetería acabó por convertirse en un centro social para personas mayores cada martes y jueves, todo regado además con el café gratis de la cadena sueca.

En la provincia de Hunan, la televisión provincial está produciendo un programa de citas para ancianos en busca del amor. Desde su salida a antena, más de dos mil personas mayores solteras, la mayoría mujeres, han participado.

“Muchos ancianos se quedan solos en casa y se sienten abandonados por sus hijos que viven lejos. A veces sólo necesitan alguien con quien hablar”, explica Li Na, una de las productoras del programa.

Yang Ping, psicóloga de un centro pekinés para mayores, afirma que muchos ancianos se sienten marginados por la sociedad, lo cual puede llevarles a la depresión o a sentirse solos. Yang considera que es un problema que el país deberá tratar mejor a medida que la población envejece.

El censo del año pasado muestra que en China hay un 13,26 por ciento de la población por encima de los 60 años de edad, 2,93 puntos más que en censo anterior de hace una década. Según los estándares internacionales, se considera que un país envejece cuando su población de más de 60 años supone más del 10 por ciento del total.

Tradicionalmente, los padres chinos tenían grandes familias para asegurar que sus hijos pudieran mantenerlos cuando llegaran a la vejez. Ahora, a medida que los padres de hijos únicos empiezan a envejecer, se están dando cuenta de que tienen que cuidar de ellos.

El amor es salud

“Los mayores se están dando cuenta de que su felicidad depende de sus propios esfuerzos. NO tienen tradiciones feudales que les obstaculicen el camino hacia una vida más plena. La sociedad se está volviendo también más tolerante sobre que las personas mayores vuelvan a casarse”, afirma la psicóloga Yang, quien añade que una relación amorosa es beneficiosa para la salud psicológica de todos.

Yang también advierte: “Especialmente algunos hombres están estancados en la mentalidad tradicional. Creen que la mujer debe hacer todas las tareas del hogar y cuidar de la familia. No buscan más que una criada”.

Precisamente esta diferencia en las expectativas –ellas generalmente buscan compañía y algo de pasión; ellos, una cuidadora sin demasiados vínculos- lleva a muchas de estas nuevas parejas de ancianos al fracaso.
Los hijos y la propiedad

A veces también son los hijos quienes se interponen. La actitud de los hijos de los matrimonios anteriores de la pareja suele ser determinante, según Wang Yu, responsable de Jiayuan.com, un sitio web de citas, también para personas mayores.

A veces, los hijos recelan porque la nueva esposa de sus padres pueda adquirir derechos sobre el patrimonio de su progenitor/a. Muchos no objetan que sus padres tengan cita, pero rechazan de plano el matrimonio “legal”.

Por otro lado, según Wang Yu, también hay prejuicios “feudales” que permanencen en las mentalidades, incluso entre los más jóvenes. Algunos consideran “deshonroso” que los mayores vuelvan a casarse. Si a ello se añade el conflicto sobre las propiedades, los conflictos pueden agudizarse más aún. La abogada Lin Xue sugiere a las parejas en casos así que dejen escrito un acuerdo de partición de bienes antes de casarse y compartirlo con la familia.

Sexo a los 60

Otro de los problemas delicados es el sexo. Para algunos hijos, el hecho de que sus padres compartan cama con otra persona equivale a una infidelidad.

La psicóloga Yang afirma que los mayores tienen derecho a disfrutar de su vida privada. “El sexo puede estabilizar una relación. Para las personas mayores, incluso un beso o un abrazo les proporciona sensación de seguridad”.

Un hombre viudo de 66 años, que no reveló su nombre a ‘Global Times’, afirma buscar una pareja que no sea más de 10 años más joven que él. “Tener relaciones sexuales a mi edad es muy normal. Y creo que para las mujeres también. Las cuestiones físicas pueden determinar la vida sexual de cada uno, por eso nuestra diferencia de edad no puede ser demasiado amplia”. Además, explica que aún es tímido a la hora de hablar del tema con sus citas. “Cuando nos conocemos mejor, le pregunto de una forma eufemística; creo que captará el mensaje”.

Enamorarse es lo mejor que podría haberles pasado a Han Yonghui, de 75 años, y Fu Alin, de 63. Su romance en el invierno de sus vidas empezó cuando se conocieron a través del presidente de su comité vecinal. Tras citarse con Fu tres veces, Han supo que ella era la indicada. “Es amor”, afirma con rotundidad.

Tras citarse durante más de un año, la pareja decidió mudarse a vivir juntos el 1 de octubre, sin casarse. “Disfrutamos estando juntos. Claro que tenemos sexo, es maravilloso. No podemos vivir el uno sin el otro”, reconoce Han. “Su hijo y mis dos hijos apoyan nuestra relación. Hemos hablado abiertamente con nuestras familias sobre nuestra herencia y hemos llegado a un acuerdo. Ahora ya podemos simplemente disfrutar de nosostros mismos”.


Fuente: @spanish.china



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